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Al fin descubrimos qué se oculta tras las extrañas características de esa niña llamada Mógel…

¡No lo leas! – Número 15

Siento mucho mi ritmo de actualización actual: Uno nunca puede hacer lo que quiere cuando Murphy está mirando… con suerte, en un par de días acabo con la siguiente entrega de Iris.

Escuchando: U.N. Owen was her? – Versión Mukyou

El bueno del ladrón no sabe qué es lo que realmente tiene en su casa…

¡No lo leas! – Número 14

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Nunca acabamos de conocer a la gente que se supone que conocemos.

Ilustración: Kaoru Okino

Escuchando: Wind God Girl

Cuando todo lo que intentas para responder a las preguntas que te acucian y lo único que hallas son más enigmas, ¿qué puedes hacer?

¿Buscar ayuda? ¿Y si no puedes encontrar la solución por esta vía?

¿Tal vez estar a solas con el origen del problema?

Ésta es la solución seleccionada por el protagonista de esta historia en su capitulo 8.

¡No lo leas! – Número 13

Espero que cuanto leáis sea de vuestro agrado y os pido que me perdonéis por publicar este entrada con dos días de retraso.

Espero que tanto mi historia como las de mis compañeros sean de vuestro agrado.

Hasta más leer.

Escuchando: Emotional Skycraper – Cosmic Mind

Con la dirección de la casa y el negocio del señor Romer apuntadas, la foto del niño en mi libreta y tras cerrar el establecimiento de Frank, dirigí mis pasos de nuevo hacia mi casa para dormir cuanto pudiera antes de que el doctor Lee llegara para llevarse a Dorian.

Con suerte dispondría de algo de tiempo libre por la mañana para ir a consultar a mis fuentes antes de ir a la cita que había concertado con mi nuevo cliente en su casa. Y con más suerte, esta vez el doctor Lee tendría el pago en mano: la anciana Louis se estaba impacientando a la espera del pago del alquiler.

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Como cada lunes, una entrega más de la historia de la extraña niña de nombre Mógel junto a otras variadas historias en ¡No lo leas!

¡No lo leas! – Número 12

La verdad puede ser trágica. Cuanta menos verdad, menos tragedia.

Espero que os guste la historia.

Escuchando: Candid Friend – Versión vocal

A Mine le dolía todo. Cabeza, brazos, pecho, abdomen, piernas… ese día no se pensaba levantar sólo para evitar esos indecibles dolores. Sin embargo, tenía por seguro que Senishiro insistiría en despertarla o, si hacía falta, arrastrarla por el camino.

Pero, aún pasando horas y horas, no notó ningún llamamiento por parte de su fiel compañero de viaje.

Extrañada, se arriesgó a abrir los ojos y se encontró con que el cazador estaba tan dormido como ella lo había estado durante esas horas… lo cual no era de extrañar: Con los esfuerzos que realizó para llevarla hasta ese lugar perdido en mitad del bosque de Ro sería extraño que no durmiera al menos un día entero.

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Nueva semana, nueva entrega de ¡No lo leas!, revista en la que publico Los hilos del titiritero.

¡No lo leas! Número 11

E informo de que mis obligaciones académicas (aka, exámenes) han concluido (no preguntéis por éxitos…). Por lo tanto, no pasarán tres días antes de que recibáis una nueva entrega de alguna de mis historias, como debe ser habitualmente.

Agradezco la paciencia que los que aún continuáis viniendo seguís mostrando. Haré lo posible para no decepcionaros.

Ahora, en un formato que no come tanta memoria como en anteriores números de la revista, os paso el número 10 de ¡No lo leas! y, de paso, el quinto capítulo de la historia de Mógel.

¡No lo leas! – Número 10

Espero que este capítulo sea de vuestro agrado.

Hasta más leer.

Escuchando: Flash (no he encontrado la canción suelta, por desgracia)

Otro lunes, otro pedazo de la vida de Mógel y el ladrón.

¡No lo leas! – Número 9

Sólo es una niña pero, a la vez, una caja de sorpresas…

Escuchando: Canción Zunesca

-Se hace tarde y no tengo tiempo que perder. Vámonos.

Dicho y hecho. Cuando Fran hablaba, todos asentíamos. Sus decisiones eran nuestras decisiones, y cualquier atisbo de crítica se perdía en la vorágine de miedo que nos encadenaba a él. Por supuesto, había excepciones. Una de ellas era Marga, sobre todo si estaba de caballo hasta las cejas.

-No, no, no… No se dice vámonos. Eso no existe.

-¿Ah, no? – replicó indiferente Fran.

-Pues no, ¡nada de eso! Se dice… se dice… ¡se dice vayámonos!

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